Lo mejor es la leche de la mamá:
Alimentar a los bebés nada más que con leche materna durante los primeros 6 meses y continuar amamantándolos hasta los 2 años o más.
¡Este es el mejor comienzo para la vida!

 


La leche materna ofrece innumerables beneficios para el niño:

 


La leche materna es el mejor alimento: el más completo. Le brinda al bebé todos los elementos que necesita para su crecimiento y desarrollo saludables.

La leche materna se digiere más fácilmente que cualquier otra leche.

La leche materna contiene todo el líquido que el bebé necesita. No le dé agua, ni tecitos, ni jugos, ni otros líquidos.

La leche materna es más segura e higiénica porque el bebe toma directamente de su mamá.

A través de su leche la mamá le transfiere al bebé factores de protección (anticuerpos) que los protegen contra las enfermedades más comunes cuando son muy pequeños y hasta que sean capaces de formar sus propias defensas.

El calostro (primera leche de la mamá, amarillenta, color oro) es muy importante ya que lo defiende de las infecciones más comunes: el bebé necesita recibirlo, no lo deseche.

 


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La lactancia materna es ideal y debe ser el único alimento del niño durante los primeros 6 meses de vida.

 
 

Además, la lactancia materna favorece y fortalece la relación de afecto entre la mamá y el bebé y contribuye al desarrollo de niños capaces, seguros y emocionalmente estables. Alimente al bebé cada vez que lo pide, día y noche, y durante todo el tiempo que quiera. Los bebés piden cuando tienen hambre y esto favorece que la madre produzca la leche que su hijo necesita.

 


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A partir de los 6 meses es necesario complementar la leche materna, agregándole de a poco otros alimentos.

 


La introducción de alimentos no debe demorarse más allá de los 6 meses, porque es cuando los niños necesitan más cantidad de alimentos y es cuando están listos para aprender a comer.

 

Comience a darle una vez al día unas cucharaditas de papillas de cereales: arroz, fécula de maíz, harina de maíz, tapioca. Ejemplo: Arroz bien cocido y pisado con tenedor.Polenta con zapallo. Puré de papas o de zapallo.

No hace falta agregar sal. Los alimentos ya contienen naturalmente suficiente sal y no conviene que los niños se acostumbren desde pequeños a los sabores muy salados.

Agregar en cada comida una cucharadita de aceite o manteca.

 

Una semana más adelante, agréguele un pequeño trozo de carne sin grasa (de vaca, pollo, cerdo) bien cocida, a la plancha, hervida o a la parrilla, y bien desmenuzada (picada finamente o rallada). También se puede reemplazar la carne por hígado bien cocido o morcilla tamizada (sólo la parte cremosa ni piel ni partes duras).

Al puré le puede agregar salsa blanca, ricota o queso tipo cremoso.

Como postre, se pueden ofrecer purés de pulpas de frutas maduras (banana, manzana, pera, durazno) bien lavadas y peladas.

Como bebida lo ideal es agua hervida y enfriada. También jugos de frutas naturales (colados y diluidos con un poco de agua). No es necesario ni conveniente agregarles azúcar.

 


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Acaricie a sus niños con ternura y demuéstreles siempre su amor, para que aprendan a vivir en armonía, paz y tranquilidad.




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