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Entrevista a Abel Albino. "Prevenir la desnutrición es posible".

 

El Dr. Albino explica qué es Conin, habla de la deuda que el estado tiene con la institución, ofrece una visión positiva del tema  y rescata el rol de las ONG. Habla de sus emociones y de liderazgo.

NOTA: Andrea Méndez Brandam

 

"Tenemos que querer y respetar mucho a este país que nos dio un lugar para vivir”, repetía incansablemente el abuelo Abelito a su hijo. El padre no se imaginaba que estas palabras suyas serían la semilla que despertaría en su hijo la necesidad de regresar de España en dónde, se encontraba becado estudiando biología molecular.
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En lo más alto de su carrera, habiendo ejercido la pediatría por 20 años y frente a todas las oportunidades personales en el exterior abiertas como un abanico, corría 1992 cuando Abel Albino (56) sintió que era que era momento de regresar y de servir a su país. De espíritu inquieto, notó que los españoles que paseaban por las plazas tenían siempre zapatos lustrosos y nuevos, lo cual contrastaba mucho con los niños descalzos que el veía tan a menudo en su Argentina natal. Este hallazgo hizo ,según sus propias palabras , que le empezara a “doler su país” y fue determinante para su regreso.

Educar para comer
Siente que la clave está en la educación y, siguiendo el modelo de trabajo de la Madre Teresa de Calcuta , el 4 de septiembre de 1993 crea en el Algarrobal, Mendoza ,la Fundación Cooperadora para la Nutrición Infantil (CONIN), destinada a ayudar a encarar el gravísimo problema de la desnutrición infantil y sus consecuencias. Programa único en la Argentina (ya existía en Chile), CONIN como centro se centra en la idea de que la ayuda debe ser recibida tanto por el niño como por su familia, por lo que trabajan en áreas como la educación para la salud, la escolaridad, guarderías maternas, prevención del alcoholismo , escuelas para padres, educación agrícola y programas de alfabetización. Es así que

Albino, doctor en medicina y pediatra , recibe de su padre el mandato de gratitud por esta tierra que ofreció oportunidades a tantos inmigrantes en décadas pasadas. Miembro de una familia de portugueses que habitan suelos argentinos desde hace 270 años, los Albino ,cuenta Abel, vinieron prisioneros de guerra y lucharon en Colonia Sacramento, para luego quedar librados a su suerte y dedicarse casi por completo a apoyar las causas de nada menos que el Libertador José de San Martín. “ A él mi familia le dio todo lo que tenía porque creían en lo que hacía” Aquel padre, que veneraba esta tierra, no sabía aún que el pequeño, que lo escuchaba atentamente en los paseos de ambos por los vastos paisajes mendocinos entre sauces añejos, se convertiría en un hombre que ejercería la medicina desde el alma, con una vocación plena de servicio y de amor por los más desamparados: los niños desnutridos.

Albino no se cansa de repetir, con cierto enojo, que el tema de la desnutrición en este país es “más viejo que la escarapela”, pero que es ahora, cuando las estadísticas arrojan índices aterradores, que cobra repercusión y que pasa a ser un problema del que todos hablan y comienzan a ocuparse. Luego de haber tocado infinidad de puertas en busca de fondos para los niños desnutridos, hoy ve abrirse lentamente algunas , aunque los recursos para CONIN aún escasean, y mucho.

En sus palabras hay fundamento de sobra: ya en el año 2000 la pretigiosa Academia Nacional de Medicina lo galardona con el Premio Hipócrates en su calidad de presidente de CONIN, reconociendo así, no sólo su trayectoria profesional y ser humano, sino la existencia del flagelo e la desnutrición infantil. También Ashoka, organización si fines de lucro que se dedica a apoyar a líderes en el mundo, detecta sus esfuerzos hace 8 años y lo ayuda a solventar los primeros gastos de CONIN durante el primer año de su existencia.

Convencido de que hay que educar para que los padres de niños desnutridos comprendan el problema y puedan encontrar soluciones dignas, es decir son los padres los que también reciben ayuda para ayudar a su vez a sus propios hijos. Trabajador incansable, hombre acostumbrado a resolver cuestiones gravísimas con con poquísimos recursos –hasta el punto de tener hipotecada su propia - Albino cuenta con el apoyo de sus 5 hijas y de la bendición de Cecilia, su esposa que lo acompañó incondicionalmente en esta cruzada hasta que en enero del 2000 muere víctima de un derrame cerebral. Lo último que ella le dijo es lo orgullosa que estaba por lo que hacía y que no lo deje por ningún motivo. “Y eso es justamente lo que voy a hacer, tengo mucha fe y necesidad por ayudar a todos lo niños que pueda”, afirma Abel.

Aunque nunca quiere hablar de esto públicamente , “Pache” como lo llaman sus íntimos, lleva en su conciencia el haber salvado muchísimas pequeñas vidas ,y el haber posibilitado que cientos de madres y padres pudieran salir del analfabetismo por primera vez en sus vidas.

Dotado de gran sentido del humor, es posible que haya escuchado también en su corazón la voz de su abuela que, cuenta una de sus sobrinas, no paraba de repetirle “Sabe mi hijito, la gente bien no es la que se viste bien, ni la que tiene lindas cosas, la gente bien es la que hace el bien”.

 

Fuente: www.noticiaspositivas.org


 


 

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